Hace una semana en Maipú se realizó el Graffiti Fest, un encuentro de graffiteros provenientes de Chile, Argentina, Perú, Brasil, México y EEUU. La idea fue realizar un ‘live painting’, actividades y una tocata para finalizar. Hoy, esto es lo que quedó del mural; una campaña política hecha por el comando de la candidata Carol Bortnick, demostrando cero respeto por un trabajo que tomó dos días. Claramente, esto no podía quedar así, se habló con Carol y ella dijo que les devolvería la plata gastada a los organizadores del evento para que lo volvieran a pintar, ahí o en otro lugar. Pero ni siquiera es el total de lo que se gastó (más de 500 mil pesos). Además, la plata es lo de menos, aunque se volviera a pintar, la señora Carol Bortnick se pasó por la raja toda la dedicación, esfuerzo, trabajo, cariño y motivación de artistas chilenos y extranjeros. No es la primera vez que pasa, pero tampoco queremos que vuelva a pasar. Hay que comenzar a exigir el respeto que merece el artista callejero.
si alguien le hace algo a mis dibujos …yo lo mato …. me imagino si le hacen algo a mis obra yo les kemo la casa wn xdd
Justicia.
Hermoso.